La postura o posición del misionero o de hombre arriba es una postura sexual en la que una de las dos personas yace acostado de espaldas, con las piernas ligeramente apartadas, mientras que la otra (generalmente un hombre) se alarga sobre ella o ligeramente cerca de ella (o de él).
Se le asocia comúnmente con la actividad sexual heterosexual, pero también es usada por parejas del mismo sexo.[1] William Shakespeare hace referencia a esta postura cuando habla de «hacer la bestia de dos espaldas».
La posición del misionero es la postura sexual más común, si bien no se le considera universalmente como la más preferida.[2] Además de su uso en el sexo vaginal, puede usarse también para otros tipos de actividad sexual, como el sexo anal, y de hecho también el sexo sin penetración (por ejemplo, el sexo intercrural), y su aspecto penil-vaginal es un ejemplo de actividad reproductiva ventro-ventral (frente a frente).