El estreno de la serie protagonizada por Hellen Mirren sobre el personaje de Catalina la Grande vuelve a poner en circulación historias falsas sobre la que fue la gran modernizadora de Rusia y fina estadista, que contribuyó a engrandecer un país que ya nunca sería igual . Reinó tres décadas.
En la época ya circulaban lo que hoy se llaman “fake news” y se tejió una leyenda sobre las desorbitadas ansias eróticas de Catalina. Es cierto que mantuvo relaciones con varios amantes con apenas recato pero su retrato verdadero no es la de una “devorahombres” sin escrúpulos.
No escondió su vida sexual. Pensaba que si lo hacía los cotilleos de la Corte la llevarían a situaciones desagradables. Disfrutó de sus amantes de uno en uno. El primero reseñable fue Grigori Orlov con el que tuvo un hijo, Alexéi Brobinski, que se vio obligada a esconder. Ya con su marido fallecido se sintió libre para seguir esa relación, tanto que las habitaciones de Orlov estaban encima de las de ella. Orlov participó en los movimientos en la sombra para derrocar a Pedro III.