Los cambios por el envejecimiento en el sistema reproductor masculino se presentan principalmente en los testículos. La masa tisular disminuye. El nivel de la hormona sexual masculina, la testosterona, se reduce gradualmente. Puede haber problemas para conseguir una erección. Esta es una desaceleración general, en lugar de ser una falta total de funcionalidad.
Los conductos que trasportan el semen pueden volverse menos elásticos (un proceso llamado esclerosis). Los testículos continúan produciendo semen, aunque la tasa de producción de espermatozoides disminuye. El epidídimo, las vesículas seminales y la próstata pierden algo de sus células superficiales. Sin embargo, continúan produciendo el líquido que ayuda a transportar el semen.
La próstata se agranda con la edad ya que parte de su tejido es reemplazado por tejido fibrótico similar a una cicatriz. Esta afección, que se denomina hiperplasia prostática benigna (HPB), afecta a cerca del 50% de los hombres. La HPB puede causar problemas de micción lenta y de eyaculación.