Cuando una mujer tiene ganas de tener relaciones, experimenta una serie de reacciones biológicas y psicológicas que incrementan a medida que la excitación sexual llega a su punto máximo. La actividad cerebral, así como las hormonas sexuales, entran en juego para preparar el cuerpo para la intimidad.
Una vez se despierta el interés sexual y el deseo está a tope, las conductas, el lenguaje corporal y el cuerpo dejan ver varias señales. Que sean o no evidentes, y que se intensifiquen, depende del estímulo físico y mental que le genere su pareja. Pero, ¿qué sucede exactamente? A continuación, lo detallamos.
En el plano psicológico, una de las primeras manifestaciones del deseo sexual en la mujer son los pensamientos y las fantasías sexuales. Incluso mucho antes de tener el encuentro íntimo, imaginar el acto sexual y fantasear eleva su excitación.Estas reacciones pueden surgir a raíz de un primer contacto con la persona que le gusta, o bien, al leer, ver o escuchar contenidos eróticos. También se intensifica al saber que es deseada por la otra persona.